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A la poesía ...




A la poesía:
 hay que matarla a golpes,
 hay que darle duro con un palo 
y con una pala, 
y también con una maza. 

 Hay que torcerle las manos vacías y huesudas;
 hasta que su sangre se derrame toda 
sobre las casas
 y sobre la vida. 

 Por eso hay que escribir. 

 Todos tenemos que escribir;
 hasta que la poesía llore:
 todos los muertos,
 todos los niños perdidos,
 todas las mujeres violadas, 
todos los desempleados,
 todos los viejos que se mueren de pena en los asilos, 
y todas las balas que se han tirado. 

 Por eso hay que escribir con el alma 
y con el cuerpo 
y con la lengua
 y con el corazón vibrante
lleno de una primavera donde abunde la miel, 
el trigo 
y la leche. 

 Hay que hacer que la poesía cante, 
y hacer que la poesía baile 
y que ría como una muchacha joven.

 Para eso a la poesía: 

 hay que romperle las piernas de hacerla correr tanto; 
que le estallen los pulmones, 
que se le gasten las rodillas, 
 que corra por todo el mundo:

 hasta que valga la pena 
y el mundo cambie.


 
Copyright ©Gustavo Cavicchia.-Todos los derechos reservados.
Wally.
Salva un árbol escribe en papel virtual. Apoemas.

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